Al lado de una puerta entreabierta reposan unas maletas esperando a que anochezca de nuevo para viajar en el tiempo de los sueños. La luna insinúa cada uno de los sentimientos bien doblados en el interior invitando a ser expuestos a la luz de su encanto, invitando a bailar los ritmos de la lluvia descansando en la arena del reposo, de las estrellas correteando por el intenso azul.
Un año ha pasado ya desde esas noches que entre risas, consejos y compras llenamos el equipaje con esperanza, ilusión, planes, cafés y largas charlas que siguen ahí, pendientes en sueños que cada noche hacemos realidad tumbadas en la arena junto al fuego con las estrellas de abrigo. Juntas hemos crecido, hemos entendido otra manera de vivir, la hemos querido, la hemos amado, nos hemos hecho fuertes las dos apoyadas levantando nuestros desalientos, nuestro corazón se ha hecho más grande aún.
Recuerdas? Nunca seré lo bastante vieja y cobarde para volver a empezar de nuevo con las manos vacías.
Hoy hay una maleta a punto de partir a los grandes sueños, no me siento triste por la despedida, me siento feliz por lo que hemos vivido, por haber conseguido un sueño, tu vida ha empezado una nueva vida y en mi corazón sé que serás feliz. Ahora te toca a ti buscar el mejor sitio para pasar la noche y si algún día me hechas de menos hunde tus manos en la arena y ríe, ríe, ríe… yo siempre estaré allí para reír contigo. Porque como dices que dice el poema en el territorio de la amistad, tenemos un lugar de honor.
Y ahora, toca descansar que la luna se ha quejado de nuestras charlas. Buenas noches princesa del desierto, un abrazo…